Real Madrid 1 - 1 Olympique Lyonnais
(Ronaldo - Pjanic)
Partido que en la primera parte mereció ganar el el equipo de Pellegrini, pero que en la segunda parte se convirtió en un equipo insulso y banal siendo superado, sobradamente, por el equipo galo. Higuaín estuvo muy fallón.
Empezó la primera parte muy bien para el Madrid con con un mano a mano de Kaká que sacó muy bien el meta galo aunque con una salida muy peculiar. Además se le ponía más de cara cuando en el minuto 5 Cristiano Ronaldo ponía el 1-0 en el marcador del Santiago Bernabeu. Después del gol hubo una sucesión de ocasiones del equipo blanco con ocasiones de Kaká, Ronaldo de remate de cabeza en un corner y así un sin fin de ocasiones tuvo en la primera parte pero que no supo materializar.
En el minuto 24, Higuaín se quedaba solo frente a Lloris y tras dejarle en el suelo mandó el balón al palo con la portería vacía. Más tarde el argentino tuvo otra ocasión pero el meta francés sacó un mano muy buena al disparo de Higuaín. A lo que minutos más tarde siguió una clara ocasión del Lyon que no acabó en gol y antes de que acabase la primera parte Higuaín remato un centro de Granero que se fue por poco cuando el público cantaba el segundo gol.
El técnico galo introdujo un par de cambios en el descanso, sacrificando a un central para tener superioridad en el centro del campo al tener seis centrocampistas motivo por el cuál arroyo simple y llanamente al equipo blanco en la segunda parte, convirtiéndolo en un equipo convulso y sin ideas jugando sólo a fogonazos. Salvo un tiro de Kaká que acabó fuera, el Madrid no fue capaz nada más que de llegar al área contraria, con permiso del Lyon, pero que no conseguía sacar nada.
En esta segunda parte el equipo merengue dejaba huerfana la parte de la defensa algo que el Olympique aceptaba de buen agrado y una tras otra buscaba la contra para acabar marcando la portería defendida por Iker. Un premio que llegó en el minuto 75 del partido, cuando Kallström dio un balón a Lisandro que estaba abierto a la banda para que éste último se la dejase a Pjanic para que marcara el empate a uno y así se esfumasen las pocas oportunidades que tenía el Madrid de clasificarse.
A partir de aquí el Madrid perdió la compostura y el poco orden que le quedaba dejando al Lyon con ocasiones que de no ser por la mala fortuna de sus delanteros podría haber dejado el resultado con un 1-3 si Lisandro en un primer momento y Delgado al minuto no hubiesen fallado dos clarísimas ocasiones con sólo Casillas por delante.
Fue entonces cuando acabó el partido dejando fuera de la Champions al Real Madrid en octavos de final por sexto año consecutivo y dejando una muy mala imagen de un equipo que pretendía ganar la Champions en su propio campo, donde se juega este año la final, además de querer ganar la Liga.



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